En serio. Te arrepentirás de despertar cada día con vistas así.
Ignora este consejoEl agua lisa como un cristal, los pájaros más ruidosos que la gente.
Un silencio tan profundo que hasta tus pensamientos se relajan.
Empiezas a susurrar sin darte cuenta del porqué.
Ridículo.
Te invitarán a rakija antes de que termines de saludar.
Calidez excesiva. Niveles alarmantes de hospitalidad. Procede con cuidado.
Hay un dicho local: polako, polako (despacio, despacio).
El café dura una hora. Los horarios no importan mucho.
Fatal para los plazos, genial para la tensión.
Las casas con vistas al mar no deberían ser tan asequibles.
No se lo digas a nadie.
Pueblos pequeños. Todos se conocen.
Los niños juegan fuera, los desconocidos no lo son por mucho tiempo.
Es inquietante lo cómodo que llega a ser. Podrías olvidar cerrar la puerta con llave.
Empiezas a caminar más, hablar más y preocuparte menos.
La felicidad se te acerca sin darte cuenta. Efectos secundarios peligrosos.
Demasiado sol: el SPF se convierte en religión.
Demasiados festivales: imposible mantenerse serio.
Demasiada simpatía: la privacidad está sentenciada.
Tus amigos te visitarán demasiado a menudo.
Y antes de darte cuenta, empezarás a decir “ajde, polako”.